Durante décadas, la gestión de bajas en explotaciones ganaderas se ha realizado mediante métodos tradicionales que, si bien cumplían su función básica, presentaban numerosas limitaciones en términos de bioseguridad, eficiencia y cumplimiento normativo.
Métodos tradicionales y sus limitaciones
Los métodos tradicionales incluyen el almacenamiento al aire libre en zonas habilitadas, el uso de contenedores no refrigerados y la recogida frecuente por parte de servicios autorizados. Estos métodos implican recogidas semanales o incluso más frecuentes, con los costes logísticos y los riesgos sanitarios que ello conlleva.
El almacenamiento refrigerado: un cambio de paradigma
El almacenamiento refrigerado transforma radicalmente la gestión de bajas. Al mantener 4-5 °C de temperatura de conservación, se ralentizan los procesos biológicos de descomposición, permitiendo ampliar significativamente los intervalos entre recogidas.
Con el sistema SAR, las explotaciones pueden reducir hasta un 95% la frecuencia de recogidas, pasando de recogidas semanales a mensuales en la mayoría de los casos.